¿Qué pasa con nosotras? Eso es lo que parece que están diciendo algunas de mis barajas, las pobres se acumulan en la estantería esperando a que un día decida barajarlas otra vez.

Me piden volver a hacer el ruidito cuando las hojeo o las desplego de nuevo en una cinta perfecta sobre el tapete para mostrarme el diseño de sus dorsos.

cartes el rei
No me gustan las barajas recién salidas del estuche, me gusta darles un poco de marcha antes de practicar magia. Barajarlas, doblarlas, hacerlas volar…

Cada una es diferente, incluso si son del mismo fabricante. Evidentemente tendrán un tacto parecido pero no se comportan siempre igual. Por eso, me gusta entablar una “relación” previa con una baraja nueva, nos tenemos que acostumbrar el uno al otro. “Antes de actuar tenemos que hacernos amigos”.

Sin embargo, inevitablemente, con el uso las cartas pierden propiedades. Ya no deslizan igual, los abanicos se convierten en “algo parecido a un abanico” y es entonces cuando se abre una nueva baraja. Es entonces cuando ésa que había sido tu mejor amiga pasa al montón de las barajas gastadas.

Las barajas gastadas son perfectas para la práctica, sobretodo para coger fluidez con rutinas nuevas, para ensayar pases nuevos, mezclas, etc.

Pero una vez una baraja ha empezado a desgastarse, parece que todo se acelera. Se tornan más blandas, algunas incluso se vuelven “pegajosas”, cosa que hace más difícil practicar ciertos pases. Y en ese momento, las cartas pasan a ser viejas.

Uno de los posibles finales para ellas es mantenerse a la espera de que al mago se le ocurra practicar rutinas donde se tengan que romper cartas.

Existe otra opción quizás un poquito más prometedora: convertirse en barajas de juego. Las que se usan los domingos para echar una partida al Orfelino o al Continental con la familia.

En mi caso las barajas viejas se almacenan. Soy incapaz de tirar esas cartas a la basura. Y es que todas alguna vez fueron mis amigas, y solamente por esa razón las guardo. Así no olvido que con ellas empecé en este mundo de magia e ilusión.

 

Nos vemos en la próxima.

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     K.