Los Reyes nos trajeron a mi novia y a mí un viaje a Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Empezamos a pensar en el viaje nada más abrir el regalo y, como ya habíamos estado, decidimos ir a descubrir nuevas aventuras. Y una de esas cosas fueron un par de tiendas de magia, como no podía ser de otra forma. Hoy descubrimos: Tannen’s.

Tardamos como 3 o 4 días en encontrar la tienda, y eso que la llevábamos marcada en el mapa, pero al no estar a pie de calle la hace un poco más difícil de encontrar.

Me sentía como Harry Potter cuando tenía que atravesar el andén 9 ¾ de King’s Cross por primera vez.

En la calle 34w con la 6ª Avenida, cerca de la tienda de Victoria’s Secret si no recuerdo mal, había un edificio de oficinas de un color grisáceo (como casi todos en ese barrio). Un pasillo largo y cutre y un portero que nos esperaba al final. Entramos con cautela porque realmente no sabíamos donde nos estábamos metiendo.

Subimos al ascensor hasta el piso que nos había indicado el portero, creo que era el séptimo, y salimos a un pasillo, donde al final había una puerta de cristal con un cartel: “Tannen’s Magic”, 3 conejos y una flecha.

Seguimos el cartel y llegamos a otro pasillo más tétrico que el anterior. Había una silla de oficina por el pasillo abandonada, nadie en el edificio, luces parpadeando…

– ¿Estás seguro de que es aquí?

– Sí, que el cartel ponía que era por aquí. Y en Google decían que había que subir algunas plantas.

Llegamos al final del pasillo y nos esperaba otro cartel con el nombre de la tienda y la puerta de entrada. Fue cruzar la puerta y entrar en un mundo mágico.

¡Había un elefante dentro de la tienda!

Vale, era de cartón pero después del mal rollo que daba el pasillo nos sorprendió bastante.img_6029

La tienda tiene un tono rojizo, moqueta gris, los muebles de madera, mesas para hacer trucos y pasar un rato con tus colegas magos. ¡Habíamos entrado en Tannen’s, la tienda de magia más antigua de Nueva York!

Una vez superada la emoción inicial, empecé a embobarme mirando las estanterías, los libros, los expositores de barajas… Mi novia decidió sentarse porque presentía que esa visita “rápida” se iba a alargar más de la cuenta.

Empecé a repasar la estantería de libros: algunos los tenía, otros no los había visto en mi vida y sólo podía pensar que ojalá pudiera tener una estantería como esa en casa.

img_6028Había dos dependientes en la tienda, uno estaba practicando una aparición de Ases y el otro me preguntó si podía ayudarme.

Me interesé por unas barajas de cartas, muy amablemente me las mostró y me las dejó probar. Como me convencieron bastante me llevé una de cada.

Luego le pregunté si tenía medios dólares y a cuánto los vendían. El dependiente me miró extrañado y me dijo: “si quieres te los cambio, aquí no los vendemos, ya que son monedas de curso legal, aunque nadie las usa…” Automáticamente le dije que me diera 8 monedas, y que en España se vendían como a 3€ cada moneda de 50cts. Así que me ahorré un buen dinero en esos medios dólares.

Ahora que ya tenía las monedas, necesitaba algo para aprender a hacer pequeños milagros con ellas. Aunque ya tengo el libro de “Monedas in crescendo” de Manuel Cuesta, quería algo más y el dependiente me recomendó los DVD de David Roth.

Le comenté que había conocido a David Roth leyendo por internet y buscando rutinas suyas por Youtube, la sorpresa fue mía cuando me comentó que ¡el día antes se había pasado por la tienda a saludar!

¡Qué pena no haber coincidido con él! Me hubiese llevado una buena foto de recuerdo y un autógrafo, ¡como está mandado!

Acabé con mis compras y entonces el dependiente nos regaló a mi novia y a mi unos trucos de magia muy chulos.img_6031

Recogí mi botín: unas monedas, unos DVD, un par de barajas y un billete de 2 dólares de regalo (también de curso legal, pero muy raro de ver).

Salimos de la tienda, el pasillo ya no nos pareció tan espantoso como antes . Bajamos a la calle, saludamos al portero y nos fuimos a seguir paseando por la Gran Manzana.

Yo estaba en una nube, emocionadísimo con mis compras y con una sonrisa de oreja a oreja. Mi novia me miraba de reojo, supongo que porque la conozco mucho, pude adivinar su pensamiento: “míralo, si parece un niño con zapatos nuevos…”

No eran zapatos, pero mis compras me permitirían seguir andando en “la vía mágica”.

Nos vemos en la próxima.

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K.

Pd. El dependiente llevaba un tatuaje en la pierna que decía: “Is this your card?”

Un crack vamos.