Hace unos días me llegó un paquete y ya sabéis que eso conlleva un unboxing.

El paquete en cuestión contenía 2 artículos, un monedero para mis queridas monedas mágicas y un Dvd acompañado de unas bolitas blanditas y rojas.

Si os acordáis, no hace mucho fui a ver la gala de magia de cerca del 4º festival de magia en El Rei de la Magia donde el gran ilusionista Micky Conesa hizo una rutina con bolas de esponja que despertó en mí una curiosidad por esta rama de la magia.

Bolas de esponja. ¡¿Cómo no se me habían cruzado antes en mi camino?! Son un recurso perfecto tanto para niños como para los no tan niños. Te permite hacer un sinfín de efectos y además se puede adaptar a magia de cerca y salón. Una pasada, vaya.

Así que aquí empieza mi búsqueda de información sobre estas suaves esferas rojas.

Envío un par de mensajes por twitter, un par de e-mails y en poco tiempo obtengo mis primeros resultados.

Mírate el libro de Gran Henry o el de Antonio Ferragut; en cuanto a las bolas: las Goshman son muy buenas y de 2” creo que te van a ir bien”. Perfecto, entro en Internet y hago mi pedido a Close-up magicshop, una gente de Burriana con una atención al cliente muy buena.

Teniendo las referencias de los libros, primero he optado por el formato digital, y efectivamente, el DVD va sobre bolas de esponja, manejos y rutinas. Además venía con 4 bolas para empezar.

Abro el plástico infernal de los DVD (el mismo que llevan las barajas o los CD y que no hay quién lo abra sin unas tijeras, y a veces ni con esas) lo meto en mi ordenador, cojo las bolas de esponja y me pongo a practicar.

“Con lo fácil que parece y lo complicado que es esto…”

Algunos pases son bastante parecidos a los de numismágia pero claro, ¡la bola es como 5 veces más grande que una moneda!

 

Mi novia, me pregunta: “¿A ver, qué te has comprado?”

– Mira, una bola de esponja, que la pongo en esta mano, y desaparece.

Me mira levantando la ceja, como hace siempre que intento engañarla.

“Tienes que practicar más”

-Si, estoy empezando. Pero mira esto: cojo la bola y la estrujo mucho, mucho, mucho. Abre la mano, vale cierra y aprieta fuerte. Un poquito de polvos mágicos. Ya puedes abrirla.

-¡ANDA! ¡Qué chulo! , al tiempo que 2 bolas rojas saltaban de su mano.

 

Esa reacción fue lo que me convenció que el producto era bueno, que valía la pena invertir tiempo en practicar con las bolas de esponja.

Así que por culpa de Micky Conesa, que me fascinó con su rutina en la gala y mi pasión por aprender cosas nuevas, voy a iniciarme en el blandido y rojo mundo de la gomaespuma.

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Nos vemos en la próxima.

K.