Cuando le hice la entrevista a Micky Conesa,le prometí que volvería a ver su espectáculo y le escribiría una reseña para el blog. “Un Lannister siempre paga sus deudas”.

Esta vez decidí no arriesgar con el día de la actuación y me coordiné con unos amigos para ir el sábado. Para variar, llegué con el tiempo justo para ver empezar el show. Le envié un mensaje a Micky y me dio 5 minutos extras, justo lo que necesitaba para llegar al teatro.

Abrió la sesión con una historia que invita a la reflexión, sobre las preguntas y las respuestas, los maestros y los alumnos. Una vez creado el clímax, empezó la magia.

 Salieron las cartas a escena y empezaron a cazar las elecciones del público. Creo que el nombre del efecto es Los Reyes cazadores, pero eso poco importa. Los milagros fluían en las manos de Micky y, sin saber cómo, las cartas cambiaban de color, de posición e incluso de orientación.

 Llegó el turno de las esponjas, una aparición exquisita mostrando el marco de un monedero, del cual después de meter la mano y mostrar que estaba vacío (de hecho no había monedero sólo el marco), salieron 2 bolas de esponja rojas, que no sé como se acabaron multiplicando.

 Entramos en el terreno de los récords, creo que Micky ostentará durante mucho tiempo el récord de encontrar la carta del espectador a la mayor velocidad.

Cuando estás metido en el mundo de la magia es imposible no reconocer ciertas técnicas. Pero somos capaces de disfrutarlas tanto o más que si no la hubieses detectado. Pero para este efecto en concreto, no tengo ni pajolera idea de cómo puede hacerlo, y eso ¡me encanta!

 A estas alturas del espectáculo ya habían sonado varios “¡OOH!” en la sala, pero lo mejor estaba por llegar.

 Una pequeña cajita de metal fue la responsable del siguiente milagro. Cuando la vi aparecer (os seré sincero), ya me había ganado. No os lo he contado nunca pero tengo 2-3 juegos en la bandeja de “pendientes” y uno de ellos es la caja Okito. Son 4 monedas de medio dólar, 1 de ellas seleccionada por un espectador al azar. Caja vacía, pase mágico, manos vacías y la moneda aparece dentro de la caja.

Os podéis imaginar mi reacción con sólo tres letras: WTF. En ese momento mi cerebro explotó. ¿¡Cómo ha entrado la moneda en la caja!?

A partir de ahí la rutina siguió en el mismo nivel, simplemente espectacular.

 Cada efecto era más flipante que el anterior, gomas “de pollo”, globos, cartas…

  • ¿Tu carta era ésta?
  • No.
  • No pasa nada, improvisamos. ¿Veis la carta en la pantalla? Tan sólo tengo que frotarla y aparece tu carta. ¿Verdad que ésta es tu firma?

La gente aplaudía el milagro, un pequeño guiño cómplice voló des de la mesa hasta mí como diciendo “éste para ti, amigo”.

Micky nos demostró que, a veces, los refranes tienen cierta parte de realidad. Sólo os diré que: “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. No os quiero hacer “spoiler” de este efecto tan genial.

 El último juego fue un regalo. O mejor dicho, el último juego valía cada euro que cuesta la entrada y todo lo demás es un regalo que nos hace Micky.

No os quiero explicar mucho sobre esto, pero es una de las mejores versiones que he visto. Las exclamaciones de sorpresa llenaron el teatro y la gente se levantó a aplaudir al mago. ¡Os va a dejar alucinados!

 Para acabar la entrada quiero añadir un par de cosas:

 Darle las gracias a Micky Conesa por el curro que se pegó durante todo el show. Había unos espectadores que venían de Estados Unidos, y estuvo haciendo el espectáculo en inglés y castellano. Me quito el sombrero ante él por eso. ¡Bravo!

 La función acabó con una frase que también usa Luis Pardo en sus espectáculos y que yo voy a usar para acabar mi entrada.

“Si os ha gustado mi show, recomendárselo a vuestros amigos. Si no os ha gustado el show, recomendárselo a vuestros enemigos”.

Nos os lo podéis perder, 90 minutos de una magia espectacular.

Nos vemos en la próxima.

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K.