Muchas veces cuando hago magia para amigos y familiares me hacen la misma pregunta: ¿Y dónde aprendes todos esos juegos?

 Siempre les contesto lo mismo: en los libros de magia.

 Es verdad que existen otros canales para aprender magia, pero mi favorito sigue siendo el “más tradicional”: los libros.

Como sabéis, si más o menos os vais pasando por el blog, he tenido el placer de hablar con muchos magos y, con alguna excepción, todos pasamos por los libros. Unos se los leen enteros, otros sólo leen los capítulos que les interesa. Pero al fin y al cabo todos leemos.

Hoy en día dónde reside el secreto no es en la técnica, si no en el nombre. Vivimos en el sigo XXI, internet se ha colado en nuestra vida casi sin darnos cuenta y con ella una cantidad ingente de información.

El poder elegir qué información nos conviene para no entorpecer nuestro aprendizaje mágico (o cualquier tipo de aprendizaje) es clave hoy en día. Por eso me gustan los libros.

Casi todos los libros los podemos “clasificar” por niveles de dificultad y por si son más de teoría o de técnica. Lo que nos permite poder tener una línea de progresión “base” para luego ramificarte hacia una especialidad o otra.

Otra manera con la que podemos aprender magia está en un formato digital, con los DVD. Aunque no es mi manera favorita, tengo que reconocer que es muy útil, pero tiene un pequeño peaje. Tenemos la tendencia a copiar lo que vemos, así que nuestros juego se acaban pareciendo mucho al “original” que vemos en el vídeo. Que como punto de partida esta bien, pero luego tenemos que trabajar mucho más para hacérnoslo “nuestro”.

Por el contrario, hay mucha gente que ha revelado el método de muchos juego de una manera “poco ortodoxa” para la comunidad mágica. Todos sabemos a qué me refiero, y si no lo sabéis mejor para vosotros, porqué os voy a contar un secreto:

Una vez conoces el método, la magia desaparece.

Nosotros, los magos, hemos aprendido a seguir disfrutando de la magia e incluso gozamos más conociendo el método, ya que apreciamos la dificultad y el ingenio que hay detrás del mismo. Por esa razón no explicamos los juegos, para que no perdáis la magia.

Y evidentemente otra manera de aprender magia es mediante las escuelas de magia. No os imaginéis que la escuela de magia es como Hogwards (ojalá). Normalmente las acostumbran a montar otros magos que desean transmitir sus conocimientos a otros magos, ya sean principiantes o profesionales, siempre podemos aprender cosas de la experiencia de los demás, ya sea corta o larga.

Como ya he comentado antes estamos en la época de internet así que vais a poder encontrar infinidad de cursos, tanto presenciales como online. Mi consejo es que busquéis bien y que elijáis con tiento en que escuela queréis “estudiar”. Que el programa de aprendizaje sea bueno va a ser clave para que progreséis más rápido y mejor.

Otro día hablaremos más en profundidad de este tema.

Nos vemos en la próxima.

K.