No os dejéis engañar por el título de la entrada, no os voy a aburrir con la crónica de mi despedida de soltero, que fue ayer. Tan sólo os narraré una pequeña parte.

 Después de un rato largo en coche, llegamos a nuestro destino: Vall Llobera, terra d’arquers. Un campo de tiro con arco en Muntanyola , Tona.

Llegamos con un poco de retraso, pero ya sabéis como van estas cosas… timing flexible.

Cuando nos estábamos preparando para hacer la actividad de Bow Combat (la cual recomiendo encarecidadmente) aparece por ahí un viejo amigo, Nano Márquez, vestido cual Robin Hood con un arco precioso y un carcaj repleto de flechas.

  • ¡Ostras qué sorpresa!
  • Quillo ¿qué hacéis aquí?
  • Pues estamos en mi despedida de soltero
  • ¡Anda! Felicidades
  • Muchas gracias, ¿y tu?
  • Soy aficionado al tiro y vengo a pegar unos cuantos flechazos, que hace mucho que no vengo.
  • Ah, pues qué guay. Después nos quedaremos a comer, si te quieres apuntar…
  • Pues se lo consulto a mi mujer y os digo algo, que os lo paséis bien con el Bow Combat.
  • Muchas gracias, nos vemos luego.

Nosotros nos metimos en el campo de batalla bien equipados y provistos de flechas suficientes como para acabar con un ejercito (pequeño y que no se moviera) y empezamos con el juego.

Al acabar la actividad nos reencontramos con Nano y estuvimos hablando un poco de todo y de nada.

Conseguimos que se juntara con nosotros a la hora de comer, pero después del café se despidió de nosotros porque tenia un bolo en un evento privado por la tarde y tenía que ir a prepararse. Le di un abrazo, porque me había hecho mucha ilusión coincidir con él y nos despedimos.

2 minutos después, entra por la puerta con una maleta gritando: “Nunca había tardado tan poco en llegar a un bolo”.

Si ahora mismo estáis flipando, imaginad como estaba yo… Empecé a mirar a mis amigos con cara de: “¿ De verdad? ¿Es para mi?” Y todos ellos con una sonrisa asintiendo. Una sonrisa de esas que tenemos los magos cuando un juego nos sale redondo… ya me entendéis.

Supongo que podían ver la ilusión que me hacía esa parte del día.

Nano nos hizo un show cojonudo, mezclando juegos de salón, con juegos de cerca. No os voy a relatar el show, pero si que os diré que fue una delicia, verle, escucharle y aprender de él.

Algunos de mis amigos aún están flipando y eso nos llevó a intentar descubrir mecanismos de los juegos a altas horas de la madrugada, cosa que fue totalmente imposible…

Con esto acabo, no sin antes agradecer a mis amigos, porque eso es lo que son, la idea de contratar a un mago para mi despedida de soltero. Que encima fuera Nano Márquez,que es uno de esos magos que dejó un recuerdo imborrable en el fondo de mi corazoncito mágico. Y a Nano por mostrarme lo que es la magia.

Por cierto, el dia 23 de setiembre lo podéis ver en Viladecans. ¡No os lo perdáis!

Hasta cuando queráis.

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