Estoy ensayando lo que va a ser mi primer show, una actuación que me propuso un buen amigo mío.

Ya empiezo a estar nerviosillo, pensando en cada rutina, en mejorar las transiciones entre efectos y sobretodo en trabajar las pausas entre efectos.

Me lo han comentado otros compañeros del mundillo: “cuando ensayas vas más rápido, luego en directo te gestionas más lento.”

No os penséis que tengo un evento de dimensiones colosales, es un cumpleaños de un niño que cumple 5 añazos.

Llamadme agonías si queréis, pero quiero hacerlo bien. Me han comentado que al protagonista de la fiesta le encanta la magia y espero estar a la altura de sus expectativas.

Ahora mismo estoy con el dilema de si llevar mucho material o algo más condensadito.

Son niños y su capacidad de “atención” no es tan grande como la de un adulto. No me gustaría quedarme corto, aunque siempre hay que dejar al público con ganas de más.

Como tuve la suerte de actuar para niños de una edad parecida en febrero, sé mas o menos que el show va a funcionar, pero me gustaría que se llevaran un buen recuerdo de la fiesta.

No quiero desvelar nada de los juegos que voy a hacer, ya que la madre del niño también tiene un blog y no quiero hacer spoilers. Me gustaría que los padres también se sorprendieran de la magia. Porque la magia en los cumpleaños, no sólo la viven los niños.

No hace mucho una amiga me comentaba que estaba viendo a un mago y que no le gustaba mucho, “hace lo que hacen todos”. No quiero caer en los efectos clásicos de la BBC. Evidentemente alguno voy a hacer, porque creo que para esa edad son indicados, pero (aviso spoiler) no voy a caer en el “coloring book” (fin del aviso).

 

Seguiré dándole vueltas y ensayando. Quién sabe, puede que de un cumple salga otro…

 

Ya os contaré.

 

Hasta cuando queráis.

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K.