El show de Woody en la Grada Mágica fue la opción ganadora en la encuesta de instagram, así que aquí os dejo como fue la cosa.

Me enteré que Woody actuaba en Madrid justo para las fechas de la graduación del IM, asi que nos costó poco organizarnos para ir a verle. Sindini y yo nos fuimos para la Grada, después de comernos unos montados en un bar de Madrid. Y con mucha suerte llegamos justo a tiempo al show.

sindini y yomiguel gómez ofreciendo bebdia

 

Nada más cruzar la puerta nos recibió Miguel Gómez y su mujer que nos ofrecieron una bebida y nos acomodaron en nuestras butacas.

Nunca había estado en la Grada Mágica, y no me extraña que se considere una de las mejores salas para ver magia de cerca.

No se exactamente qué capacidad tiene pero la disposición de las butacas la hacen perfecta para la magia de cerca.
Nos colocamos en la última fila, normalmente es el sitio reservado para los magos. Los que me conocéis bien sabéis que siempre me gusta estar bien cerca, pero como los magos tenemos nuestra capacidad de asombro un poco viciada, nos solemos poner un poco mas retirados cuando vamos a ver a los compañeros.grada magica

Dicho esto, Miguel Gómez presentó a Woody y lo recibimos con un fuerte aplauso. Woody nos avisó que iba a hacer un show “a medida”… a medida que lo fuera haciendo iban a pasar unas cosas u otras, vaya.

miguel gomez presentando a woody

Sacó la baraja de cartas y empezaron los milagros.

Me tendréis que perdonar por no poder haceros un resumen general de todos los efectos, pero es por culpa de que mi cerebro explotó a mitad del show y el resto del espectáculo se quedó un poco difuminado.

Woody pidió una baraja prestada, como sabía que era posible que hubiera algún mago en la sala… yo le dejé la mía. Sacó a un espectador y le dio a elegir una carta de la baraja y le pidió que se la guardara en el bolsillo. Entonces sacó a otro espectador y le pidió que sacara mi baraja del estuche, que mezclara y que la dejara boca arriba sobre la mesa. Preguntó a un tercer espectador que dijera un número, éste dijo el 2.

– ¿Seguro? Puedes cambiar si quieres…
– El 2, seguro.
– Vale, perfecto. Descarta las 2 primeras cartas de la cara de la baraja que has mezclado, dirigiéndose al espectador que estaba a su izquierda.
El espectador cumplió lo que le había pedido Woody dejando a la vista el As de trébol.
– Ha salido el As de trébol. Podías haber cambiado de número pero no has querido. La baraja es prestada y encima tú la mezclase, ¿cierto? Por favor, saca tu carta del bolsillo.
Y no os lo vais a creer, ¡pero era el maldito As de trébol!
Como podéis comprender, ante semejante milagro tan sólo te podías levantar de tu silla y aplaudir hasta que te dolieran las manos.

woody aragon en acción
Luego se curró una súper rutina con el Pato pescacartas.

Lo que nunca había sido más que un juego curiosete, porque el pato de madera era el que adivinaba la carta del espectador, pasó a ser un rutinón de 10 minutos donde el pato adivinaba 3 cartas y nos vacilaba que daba gusto.
Pero ya para acabar me sacó a la mesa con él, junto con una niña para que le ayudásemos con las magias.

Deletreos imposibles y otras maravillas ocurrieron antes de volver a reventarme la cabeza.
Decidió acabar con una rutina de agua y aceite, alegando que le encantan los efectos clásicos de la magia, y éste es uno de ellos.
El efecto es simple, se intercalan clarísimamente las cartas rojas y negras. Tan sólo hay que esperar un poco para que se separen por colores, como el agua y el aceite. Lo repitió 2 veces, y a la tercera, con las cartas en su mano, le pregunta a la niña:
– ¿Qué les pasa a las cartas cuando las dejamos reposar?
– Que no se separan nunca.
– Si, pero si las dejamos reposar… ¿qué les pasa?
– Que no se separan.
Aquí me estaba entrando un poquito de angustia, ya que si las dejas reposar, si que se separan.
– ¿Que no se separan? A ver… Ah ¡pues tienes razón! (Abrió un abanico en su mano izquierda y las cartas seguían intercaladas.)
En ese momento estallé en aplausos y carcajadas. Todos los presentes me miraron un poco raro, pero Woody entendió por qué me reía y les explicó a todos los presentes que yo también era del gremio, y que estas cosas son las que nos sorprenden a los magos.

Al final tan sólo hacía falta dar el pase mágico para que las cartas se separasen por arte de magia. Todos aplaudimos mucho, pero lo mejor estaba por llegar.

La baraja que estaba en la mesa (curiosamente es la que le había prestado antes), como estaba reposada, ¡también se había separado por colores! Aquí el aplauso fue mayúsculo. La gente de pie aplaudiendo y Woody nos despidió muy agradecido por la colaboración.

woody y yo woody y sindini

Cuando acabó el show nos pudimos hacer unas fotos con él y nos firmó las cartas pertinentes.

Por si no lo sabíais, Woody es un maestro. Si alguna vez actúa cerca de donde vivís, no os lo perdáis. Merece mucho la pena verle en directo.

Muy Agradecido a Woody por el show, a Miguel Gómez por el trato y por mantener una sala como la Grada y a Sindini por acompañarme a ver al maestro.

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K.