Penúltimo mentalimpro.

Penúltimo show de Mentalimpro. Creo que se me va a hacer un poco raro cuando se acaben. Llevo casi 2 meses asistiendo a mi sesión semanal y no sé cómo va a afectar esto a mi “rutina semanal”… Y además es el último al que puedo asistir. Si, pero no os asustéis que no os váis a quedar sin la crónica del último show. Haré algo de “magia” para que la tengáis jejeje.

Parece que la gente olió que el show iba a ser potente y petó la sala Barts. Sold Out y un montón de gente en la cola desde bien temprano. Llegué como a las 20:10 para hablar con un compi del Instituto de Magia ¡y ya había por lo menos 30 personas en la cola!

En este show llegamos a los 30 repetidores, así que yo lo calificaría de éxito total de asistencia. Y lo que más mola es que claro ya casi empiezas a conocer a los asistentes. Te saludas en la fila o en el patio de butacas, es como muy familiar… Pero por orden de los putos Peaky Blinders había que empezar el show.

Me gusta mucho que Adolfo empiece el show con el homenaje a su padre. Creo que le va mejor al show que el efecto con las redes sociales. Aunque es un efectazo, la gente es como que no acaba de reaccionar. En cambio con “el homenaje” siempre consigue el efecto deseado para un primer efecto. Y canto más lo veo menos entiendo cómo demonios lo hace…

Ya quedan poquitas experiencias pero las suficientes como para darle un poco de misterio al asunto…

Primera experiencia: Conexión Psicokinética.

La conexión psicotécnica (como la leyó el espectador encargado de elegir el sobre) al principio me desconcertó un poco. No sabía por dónde iba a salir Adolfo, pero a la que empezó con el ritual de sincronización, ya vi por donde iban los tiros. Es uno de los efectos que más me gustan por el bombazo que representa tanto para los voluntarios como para la gente del público. Especialmente para los amigos de los voluntarios.

Costó un poco conectar a las dos voluntarias, pero al final creo que el efecto cumplió con las expectativas. Una conexión sensorial entre dos personas a 2 metros de distancia. BOOM.

conexión psicokinética

Segunda experiencia: Memória Bibliotecária.

Adolfo nos mostró que tiene una capacidad de memoria extraórdinaria, capaz de recordar prácticamente 2 libros al completo.

Repartió 2 libros entre el público, uno para cada lado de la sala en forma de L. A un espectador le pidió que eligiera una página y recordara diferentes datos relevantes que aparecieran. Al otro espectador le dijo que mirara la primera palabra de una página al azar. Adolfo justo después de oír el número de la página dijo una palabra, que justamente era por la que empezaba la página. Realmente me sorprendió la velocidad de la respuesta. Normalmente todo el mundo hace un poco de paripé pensativo. Adolfo va a pelo, y eso mola.

Después le pidió que el espectador cambiase de página y buscase un nombre, una fecha o algo parecido, aquí falló por poco. Pero después la clavó con el nombre de la ciudad y con la hora que el espectador dijo.

Volviendo al espectador que estaba leyendo la página completa, tan sólo con oír el número de la página, nos hizo un resumen del contenido. Totó, un perro rojo, que parece que se había perdido en Santa Agnés (ya os digo que el nombre del pueblo no lo recuerdo, pero era por el Montseny más o menos. Que geografía tampoco es muy fuerte, aunque se me da mejor que al chico de la semana anterior.) 

Bueno pues si la geografía no es mi fuerte, la comprensión lectora no era el fuerte del espectador… Adolfo nos leyó la página que había elegido el espectador para corroborarnos que la había vuelto a clavar. Bravo.

Tercera experiencia: “La pequeña”.

Adolfo tuvo un pálpito, hoy tocaba camisa de fuerza, y acertó. Lo que la dejamos para el final y repitió el ritual vudú. Tal y como nos había prometido la semana anterior.

Un voluntario venía ya dispuesto a ser pinchado, así que sólo tuvimos que elegir al receptor del dolor. Salió una chica que parecía que sería la testigo perfecta, pero sólo lo parecía.

Así como el voluntario que iba a recibir la aguja, entró a tope en estado de hipnosis. La voluntaria se desconcentraba con más facilidad y Adolfo tuvo que “rescatarla” un par de veces.

Llegamos al momento clave, la presentación de la aguja y el posterior pinchazo. Pero la voluntaria no lo sintió. 

Volvió a empezar todo el ritual, y aunque la segunda vez sí que sintió algo, no obtuvo la reacción esperada. Cosa que dejó el clímax del efecto un poco cortado.

Despedimos a la voluntaria con un fuerte aplauso y entonces “jugamos” un poco con el espectador que aún tenía la aguja clavada. Aunque no consiguiera conectar ambos espectadores, me sigue pareciendo flipante cómo nuestra mente es capaz de anestesiar una extremidad para no sentir que te han pinchado una aguja, no una sino dos veces. Brutal.

Y ahora sí, le tocaba el turno a la “pequeña”, a la camisa de fuerza.

Aunque ya la vi la semana pasada, es un escape que siempre se agradece verlo, y más si se hace bien.

El voluntario que salió a abrochar la camisa, le dio el “toque” que necesitaba toda la preparación. El hombre iba diciendo: “Es imposible, es imposible”. Y casi lo acierta.

Vi sufrir a Adolfo, la camisa no se aflojaba ni un milímetro. Las correas estaban tensas y no podía sacar los brazos. El hecho de conocer el efecto me permitió ver un “cambio” de sistema en el escape, cosa que le permitió a Adolfo liberarse in extremis. Justo para acabar con el final de la canción “Feeling good” de chrooner canadiense, Michael Bublé.

Por cambio, no me refiero a nada raro, tan sólo es que los efectos los aprendemos a hacer siempre de la misma forma. Pero hay que tener un plan B, por si acaso, y Adolfo tuvo que tirar de ese plan B. No os penséis nada raro. Pero os digo, que si no es por el plan B, no se hubiese escapado.

Tan sólo quedan 3 experiencias para el próximo show. El último mentalimpro… Y aquí encontraréis la última crónica. Os dejo el link para que podáis comprar entradas.

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Hasta cuando queráis.

K.

Magia con K Autor

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