Qué no quiero hacer.

Hace unos días descubrí lo qué no quiero hacer en magia.

Si, parece un poco raro. Pero sabéis cuando te das cuenta de algo, que a priori es muy obvio, pero necesitas chocarte con ello de frente para realmente darte cuenta. Pues eso.

Hace unos días vi a un mago hacer su espectáculo, hasta aquí todo bien. Pero a la que me di cuenta ¡estaba viendo a 2 magos a la vez! Ahora mismo me podéis preguntar si la medicación me va bien y eso… pero no os asustéis que ahora os lo explico.

La cosa es que el mago imitaba, entre otros, al Mag Lari. Puede que no lo hiciera conscientemente pero viéndolo desde fuera era más que evidente. Empecé a analizar los detalles de la actuación y cuanto más me lo miraba más similitudes le encontraba, pero ya os digo que no era el Mag Lari quién actuaba.

La actuación fue avanzando y el “Mag Lari” se transformó en Joaquín Matas, de la misma forma que la J de diamantes “transformose en una rana”…

La actuación acabó y todo perfecto, pero yo me quedé un poco pensativo y a la que pude le hice un pequeño comentario a mi mujer. “¿Tú también has visto al Mag Lari?” Me dijo que si, y entonces es cuando llegué a la conclusión de lo que no quiero hacer en magia.

No quiero hacer la magia de otro mago, no quiero parecerme a otro mago, quiero que la gente que me vea hacer magia me vea a mi, ni a Lari, ni a Da Ortiz, ni a Gabi, ni a Tamariz. Me gustaría que vieran a Iñaki.

La semana pasada actué en un show, un cumple de 80 años, donde me lo pasé genial. Pero al acabar le pregunté a mi mujer: “¿Has visto al Mag Lari?” Ella me dijo que no, si que tengo cierto deje “Lari” pero no dejaba de ser yo mientras actuaba.

Cosa que me hizo muy feliz.

Creo que es inevitable parecerse a los magos que admiras. ¿Quién no ha tocado nunca el “violín”, o ha dicho “no se, yo en tu vida no me meto”? La cosa es que no deberíamos convertirnos en sucedáneos de ellos. Porque si el público quisiera ver a el mago X ya irían a verle a él, y no a ti.

Por eso admiro mucho a Pere Rafart, entre otros. Él siempre dice que: “todos los efectos que hago, son míos. Puede que sean una mierda, pero son mis mierdas”.

Creo que ese es el camino que quiero seguir, conseguir mis “mierdas”, mandangas, magias, efectos, o como queráis llamarlos. Seguramente no serán invenciones mías pero si al menos consigo adaptármelos tanto que lo parezcan, creo que habré logrado mi objetivo.

¿Qué opináis vosotros?

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Hasta cuando queráis.

K.

Magia con K Autor

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